Piratería somalí en el Mar Rojo (regreso 2024–)
Resurgimiento de la piratería somalí en las aguas del Mar Rojo y el Golfo de Adén, que amenaza las rutas comerciales globales que conectan el Mediterráneo con el Océano Índico a través del Canal de Suez.
La piratería somalí conoció su apogeo entre 2008 y 2012, cuando grupos armados procedentes de Somalia capturaron decenas de buques mercantes en el Golfo de Adén y el Océano Índico, extorsionando a navieras de todo el mundo. La respuesta internacional, con misiones navales de la Unión Europea (Operación Atalanta), la OTAN y otros países, logró reducir drásticamente los ataques durante la segunda mitad de la década de 2010.
Sin embargo, a partir de 2024 las alarmas volvieron a encenderse en el Mar Rojo. La combinación del debilitamiento del Estado somalí, la inestabilidad regional derivada del conflicto en Yemen y las actividades de los hutíes, que atacaron buques comerciales en el mismo corredor marítimo, creó un entorno propicio para el resurgimiento de grupos piratas. Las principales rutas comerciales que conectan Europa con Asia a través del Canal de Suez, el Mar Rojo y el Estrecho de Bab-el-Mandeb se vieron afectadas, obligando a muchos armadores a desviar sus barcos alrededor del Cabo de Buena Esperanza, con el consiguiente aumento de costes y tiempos de tránsito.
El corredor del Mar Rojo tiene una importancia estratégica crítica: por él transita aproximadamente el 12% del comercio mundial y el 30% del tráfico global de contenedores.
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